Un año después vuelvo a verte, y esos quinientos cuarenta y dos kilómetros se vuelven a quinientos cuarenta y dos mil besos, sensaciones, caricias y miradas que vuelven a nosotros sin haberlo esperado. ¿Qué más da? De verdad, ¿qué más da? ¿De verdad crees que voy a darle importancia acaso a algo de lo que haya podido pasar? Me da igual. No hay que pensarlo, simplemente siéntelo. Dos noches como las nuestras no se pueden comparar a ninguna con cualquiera, ¿sabes? Nadie puede llenarme de esa manera, nadie sabe hacerlo; nadie se aproxima a ti. ¿Por qué estás tan lejos? Deberías de estar más cerca, tan cerca que no me dejaras ni respirar. Quiero ahogarme en tu pecho, enredarme en tus manos, perderme en tus ojos, encenderme en tus labios, apagarme en tu cuello, sobrevivir a base de tus suspiros... Contar los lunares de tu cuerpo, perder la cuenta y volver a empezar. Pasarme las noches en vela, alelada, mirándote sin decir nada diciendote todo. Dejándote tu espacio, a la vez que te lo arrebato. Empezar la batalla en la cocina, seguirla en el salón y acabarla en la cama convirtiendola en guerra. Salir ganando aunque pierda, ¿sabes? No entender nada y sonreír por ello, como allí. Tumbarme en la arena contigo y reirme por cada palabra que pronuncies. Escucharte hablar durate horas y horas y no cansarme jamás de esa manera en la que solo tú dices mi nombre. Abrazarte porque sí, porque me apetece, porque me llena de vida tenerte cerca. Porque me gusta sentirme parte de ti, y respirarte hasta dejarte sin aroma. Porque me gusta que me suspires al oido porque entiendo lo que significa, porque me gusta que me empujes contra ti cuando me alejo más de dos milímetros. Porque me gustaba ver tu sonrisa en medio de los besos que nos dimos, y me gustaba sentirla por debajo de mis labios. Sabían a felicidad, a vida. Sabían a un momento eterno que nos duró demasiado poco. Sabían a no querer separarnos, a no querer que acabara, a querer que siguiera. Sabían a tres meses de espera, y a un año que queda. Sabían a mar, y a saber amar. Sabían a canciones de rap por la noche y por la tarde. Sabían a tardes de piscina y de playa. Sabían a ti y a mí. Sabían a Toledo, sabían a Donosti. Sabían a quinientos cuarenta y dos kilómetros disueltos en besos que sabían a todo y ahora me dejan el sabor de la nada.