Hoy las estrellas brillan en mi cielo, aunque no con toda la fuerza con la que quisiera. Quizá esque hoy el sol se encontraba cansado y no tenía fuerzas para darles luz, o quizá sean mis ojos, que no quieren mirar de la misma manera desde que no estás. Puede que esta noche me salven, que las estrellas bajen a mi cama para poder escribirte estas palabras que siempre se te quedan cortas. La noche es oscura, y me pesa. Me pesa no poder tocarte; acariciarte. Pasarme las noches mirando cómo me miras mientras te bailo, cogerte de la mano y escaparnos a donde quiera que nos lleven las ganas de perdernos. Tumbarnos en la arena, enredarnos y ser la luna quien nos envidie por una noche, o por todas las que pasáramos juntos. Sinceramente, no me hubiera importado haber dejado que el silencio nos invadiera mientras las agujas seguian dando vueltas en mi muñeca, aunque nunca sería capaz de rechazar un beso de tus labios. Tenías el juego de tu parte, ibas con ventaja; eras tan poderoso que podías mantenerme en babia todo el tiempo que quisieras, incluso sin quererlo. Mírame. Tú allí, y yo aquí y sigo igual. En babia por tus miradas y sonrisas. Nadie me había mirado así nunca, y me encanta. Me encantaba que me pusieras nerviosa al mantenerme la mirada durante esos minutos que ojalá hubieran sido eternos. Me encantaba que acariciaras mi piel de esa manera en la que llegaste hasta acariciarme el corazón y sanarlo. Sanarlo de todas las veces que se rompió por no haber sido cuidadosa con él.
Cómo no quererte, dime. Cómo no sentir nada. Cómo dejar a un lado todo esto tan nuestro. Después de todo sigues ahí, y después de todo lo que había no se fue. No eres cualquiera, no eres uno más. No es un simple verano más, ¿lo sabes? Tenemos un enemigo, un enemigo que es enemigo si le dejamos serlo. Pero si algo se quiere se intenta y se lucha, se es consciente y constante. Yo sé a lo que me arriesgo, y quiero arriesgarme; me da igual quedarme sin nada. Lo único que me importa lo perderé si no me arriesgo...
Y ya solo me queda decir que los amaneceres no se ven tan bonitos si no son a través de tus ojos, y quiero volver a disfrutarlos contigo, volver a tumbarnos bajo las estrellas y sobre la arena... Solo te recuerdo que aquí tienes tres playas que te están esperando.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Más amaneceres contigo
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